lunes, 31 de mayo de 2010

Con olor a yerba ...


Con curiosidad y sin amigos que le acompañaran, se aventuró a conseguirla por sí solo. Jorge, de 19 años, contaba con suficiente dinero y deseo de probar la marihuana, pero no con el valor de introducirse en alguna marginal donde la vendieran. Un día, la curiosidad pudo más y estuvo dispuesto a buscarla por su propia cuenta. Ese día, caminó hasta el punto de microbuses de la ruta 42, en la colonia Santa Mónica en Santa Tecla. Esperaba que ahí hubiera alguien que pudiera conseguirla por él. Dudoso, se acerco al encargado del punto de buses. Creyó que el sabría adónde ir y dónde conseguirla. “¿Mira vos no sabes dónde puedo conseguir marihuana?”, le preguntó. Éste le aconsejo buscar a los “bolos de la esquina”, que como siempre se encontraban al final de la cuadra del punto de buses. Jorge, camino hacia el grupo de borrachos que ahí se encontraba y preguntó: “¿Quién me puede ir a comprar a la marginal?”, casi al instante, uno de ellos le contestó: “Sí, yo voy, pero me das un dólar”. En esa ocasión Jorge le pidió que comprara $5 solamente. Mientras Jorge esperaba, el borracho se perdía entre las champas de la marginal, que son visibles desde el punto de microbuses. No tardó mucho en regresar, al parecer él sabía bien donde y quien la vendía. Jorge por fin logro completar su primera compra. “No tuve que entrar a la marginal, ese lugar le da miedo a cualquier sobrio que no viva ahí”, comentó. Luego de la compra se dirigió a su casa. “Generalmente, cuando la fumo tengo todo planeado, pongo música, apago las luces y me relajo” De una forma muy original, Jorge se dispone a fumar la marihuana, toma papel aluminio de los que usualmente encuentras en la cajetilla de cigarros, la dobla a la mitad, la enrolla, arquea uno de los extremos y le da forma de una pequeña pipa. Según él, así se evita el olor tan característico de la marihuana quemada. Algunos de sus amigos también consumen, pero él prefiere hacerlo solo y en su casa. “Sí, ya me ha pasado; en una ocasión cerré los ojos y veía luces azules, moradas, verdes y rojas”, comentó al consultarle sobre sus experiencias con el consumo. “Eso que te da sed y hambre, es verdad, porque a mí ya me ha pasado”, agregó. Asegura tener el control en su consumo: “Sé cuando debo de hacerlo y cuando no; pero este tema no lo comento con todo el mundo debido a los prejuicios que las personas pueden tener”. Como muchos de los jóvenes entrevistados, no considera que fumar marihuana sea malo, para él todo es bueno siempre y cuando se haga con moderación. Desde aquella ocasión siempre manda a comprar la marihuana; intenta no arriesgarse a ir solo, porque él sabe que son lugares muy peligrosos. Usualmente, el lugar en el que compra es el mismo; aunque sabe que en Santa Tecla existen muchos lugares en donde se puede conseguir esta droga pero por cuestiones de seguridad él prefiere seguir adquiriéndola de esta misma manera.
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Una pregunta, con una posible respuesta




“Porque todo lo que es nacido de Dios
vence al mundo; y esta es la victoria
que ha vencido al mundo, nuestra fe”
1° Juan 5:4




Este ensayo nace con la aspiración habitual del descubrimiento de la verdad, frente al cuestionamiento de la fe y de la ciencia. Ante la incertidumbre de qué creer y a quien créele.

Como ser pensante, el ser humano se vuelve dependiente de la búsqueda de un ser espiritual mayor, lo cual le lleva a elaborar un ser supremo, lo que sería la solución predilecta a su búsqueda. Otros dependerán de la mera búsqueda de la realidad.


Como agua y aceite, así se muestra el escenario de una relación conflictiva, entre la ciencia y la fe religiosa. Rodeadas de un aprieto exclusivamente ideológico, estas parecieran encontrarse en una batalla constante. Los científicos y filósofos se muestran escépticos ante la creencia de un dios todopoderoso, creador del mundo y de quienes lo habitan.

Y como era de esperarse, los creyentes y la iglesia se muestran aprensivos ante la verdad absoluta que ofrece la ciencia. ¿Quién tendrá la razón?

Por su propia cuenta, ninguno ha podido imponerse sobre el otro. La ciencia contemporánea sigue pensando que la fe es innecesaria, llegando a tacharla, en ocasiones, como un impedimento para el desarrollo del ser humano. La iglesia por lo contrario, sigue pensando que la Santa Biblia es la que proporcionara la respuesta perfecta a todos sus problemas, evitando así, una investigación o un resultado que determine lo contrario.


Con un tinte un tanto irónico, Mariano Artigas, sacerdote y filósofo español, plantea una realidad muy distinta en “Ciencia, razón y fe”, uno de sus libros más recientes. En este, expone una relación paradójica de dependencia entre las partes y expone que realmente no debería existir un conflicto sino un aporte de ambos hacia la búsqueda de la verdad.


Un concepto comprensible y de alguna manera muy conveniente, a sus creencias personales. En este caso, en particular, la ciencia contemporánea dependería del cristianismo más de lo que muchos podrían deliberar. Grandes pensadores, genios y filósofos como Copérnico, Galileo, Newton y Keplers, conocidos como grandes bases de la ciencias actuales; representan una sátira, ya que estos mismos también fueron distinguidos por ser cristianos convencidos.


Cargado con una fe notoria, Artigas nos expone hechos muy convincentes sobre la que él llama “la historia real”, como una contraposición a la historia del origen de la ciencia planteado por Carl Sagan en su serie cosmos.

<<>>1, planteaba Sagan.

Apoyado por pensamientos como el del astrónomo y matemático Johannes Keplers, Artigas explica que las ciencias no habrían logrado ser posibles sin el deseo de un ser supremo. <> , citaba a Keplers.


Artigas no solo apoya la idea de Keplers sino también cuestiona la fiabilidad de la ciencia, tildándola de no ser autosuficiente y de ser omnicomprensiva.


<<>> , explico Artigas refiriéndose a fiabilidad real de la ciencia.


La existencia del espíritu y su unión con la materia es otra de las pruebas presentadas en el texto. En este fragmento el autor revela que la ciencia no es capaz de comprobar la verdad de lo que él llama como “una unión misteriosa” entre la materia y el espíritu.


Artigas nos presenta un concepto nuevo de la ciencia, y prueba sus convicciones al acusar a los pseudocientíficos que creen tener la respuesta a todo. Recordándoles que incluso aquellos indiscutibles genios fueron capaces de admitir que eran parte del descubrimiento de la verdad, no de la sumisión de ella.


El autor expone un tema muy complejo, pero al mismo tiempo muy común. Una problemática que enfrentamos todos los seres humanos, el de determinar quiénes somos, qué somos, en qué creemos.


Este concepto se perfila como una opción más a tomar en cuenta, en la cual ya no sólo se habla de dos instituciones separadas sino de una, poseedora de una mente abierta y libre. De una fe y de una creencia.

domingo, 30 de mayo de 2010

VIDA...

La vida es un triangulo,
un circulo y un cuadrado;
tiene forma y no la tiene,
tiene hambre, tiene sueño.

Tiene un corazón que palpita,
tiene frio y tirita;
tiene sueños que le excitan.

Tiene una boca que se expresa,
que saborea y que mastica,
y un ojo que entre lagrimas se explica.

miércoles, 20 de enero de 2010

Relativo a la ética


“La vida es una buena obra de teatro con un tercer acto mal escrito” esta es una de las frases celebres del periodista y escritor Truman Capote. Empapado de frescura e ironía, Truman trabajó en realizar uno de los libros más influyentes en el área periodística de Norteamérica. “A sangre fría” le brindo a Truman un éxito inesperado.

Es cuestión de lógica entender que detrás de cada escrito, paralelamente, se traza una historia que relata el inicio, el proceso y el fin de la edición del mismo. Para Capote la historia de la edición, de este libro en particular, no fue una linda y encantadora experiencia. Truman, debió involucrarse hasta el punto de comprometer su ética al establecer una relación más allá que la de un periodista y un entrevistado. En el afán de conseguir la información necesaria, él decidió introducirse de una manera maliciosa, jugando con sus interrogados.

De una forma muy traviesa, engañosa y hasta aventurera, Truman se involucro con los personajes de manera más personal, consiguiendo la confianza necesaria para que nada quedara en secreto. Es aquí donde nos preguntamos si esta profesión tiene límites, y si los tuviese, es esencial respetarlos.

Entendemos pues, que la labor del periodista es investigar e informar, pero acaso esto le da la autoridad para engañar y manipular solo para conseguir una nota. Nos vamos encontrando, entonces, con que la ética se vuelve en una característica opcional para el periodista, la moralidad y el sentir humano van desapareciendo.

Es incuestionable el éxito y el valor de un escrito, pero al mismo tiempo se pone en juego sentimientos y pensamientos ajenos a los del escritor. Casos como el de Truman nos hacen reflexionar en las virtudes y decadencias de esta profesión. En si la búsqueda desesperada por una nota nos hace capaces de cualquier cosa. Es ahí donde descubrimos que el periodista no practica la ética sino algo relativo a ella.