
Con curiosidad y sin amigos que le acompañaran, se aventuró a conseguirla por sí solo. Jorge, de 19 años, contaba con suficiente dinero y deseo de probar la marihuana, pero no con el valor de introducirse en alguna marginal donde la vendieran. Un día, la curiosidad pudo más y estuvo dispuesto a buscarla por su propia cuenta. Ese día, caminó hasta el punto de microbuses de la ruta 42, en la colonia Santa Mónica en Santa Tecla. Esperaba que ahí hubiera alguien que pudiera conseguirla por él. Dudoso, se acerco al encargado del punto de buses. Creyó que el sabría adónde ir y dónde conseguirla. “¿Mira vos no sabes dónde puedo conseguir marihuana?”, le preguntó. Éste le aconsejo buscar a los “bolos de la esquina”, que como siempre se encontraban al final de la cuadra del punto de buses. Jorge, camino hacia el grupo de borrachos que ahí se encontraba y preguntó: “¿Quién me puede ir a comprar a la marginal?”, casi al instante, uno de ellos le contestó: “Sí, yo voy, pero me das un dólar”. En esa ocasión Jorge le pidió que comprara $5 solamente. Mientras Jorge esperaba, el borracho se perdía entre las champas de la marginal, que son visibles desde el punto de microbuses. No tardó mucho en regresar, al parecer él sabía bien donde y quien la vendía. Jorge por fin logro completar su primera compra. “No tuve que entrar a la marginal, ese lugar le da miedo a cualquier sobrio que no viva ahí”, comentó. Luego de la compra se dirigió a su casa. “Generalmente, cuando la fumo tengo todo planeado, pongo música, apago las luces y me relajo” De una forma muy original, Jorge se dispone a fumar la marihuana, toma papel aluminio de los que usualmente encuentras en la cajetilla de cigarros, la dobla a la mitad, la enrolla, arquea uno de los extremos y le da forma de una pequeña pipa. Según él, así se evita el olor tan característico de la marihuana quemada. Algunos de sus amigos también consumen, pero él prefiere hacerlo solo y en su casa. “Sí, ya me ha pasado; en una ocasión cerré los ojos y veía luces azules, moradas, verdes y rojas”, comentó al consultarle sobre sus experiencias con el consumo. “Eso que te da sed y hambre, es verdad, porque a mí ya me ha pasado”, agregó. Asegura tener el control en su consumo: “Sé cuando debo de hacerlo y cuando no; pero este tema no lo comento con todo el mundo debido a los prejuicios que las personas pueden tener”. Como muchos de los jóvenes entrevistados, no considera que fumar marihuana sea malo, para él todo es bueno siempre y cuando se haga con moderación. Desde aquella ocasión siempre manda a comprar la marihuana; intenta no arriesgarse a ir solo, porque él sabe que son lugares muy peligrosos. Usualmente, el lugar en el que compra es el mismo; aunque sabe que en Santa Tecla existen muchos lugares en donde se puede conseguir esta droga pero por cuestiones de seguridad él prefiere seguir adquiriéndola de esta misma manera.
.
No hay comentarios:
Publicar un comentario