jueves, 23 de febrero de 2012

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Y es así como se van derramando gotitas de nostalgia
piececillas  que se rozan formando mares de tristezas,
mares que ahora he de navegar con nueva valentía falsa.
La esperanza de oxigeno en caretas hilarantes que se entretejen en los cabellos.
Así me ahoga, dando bocanadas de patrañas que me ayudan a seguir .

domingo, 17 de abril de 2011

Como besos en tus manos...


Drogada en sentimientos, mi mente se embriaga en inocencia, mientras la vida  brota por mi boca, acompañada de corazones convocados por la piel, con pensamientos que nos marean a su vez. 

Ojos que susurran la verdad ante la fe y que corrompen la ilusión de las almas. Lagrimitas que recorren la incerteza que se sumerge ante la  existencia de amores inconclusos y recuerdos bruscos.

Entre tanto, bebemos rosas en las palmas de las manos y mil labios se entregan en una bienvenida que se escapa. Sutilmente,cada beso se fuga entre mis dedos, mientras bailan en el viento.

Tu boca lanza palabras que irremediablemente se deslizan por mis huesos y trenzan nidos con mi pelo. Letras capturadas que componen las cartas más absurdas de mi vida y provocan pechos humeantes de pasiones encerradas.

lunes, 31 de mayo de 2010

Con olor a yerba ...


Con curiosidad y sin amigos que le acompañaran, se aventuró a conseguirla por sí solo. Jorge, de 19 años, contaba con suficiente dinero y deseo de probar la marihuana, pero no con el valor de introducirse en alguna marginal donde la vendieran. Un día, la curiosidad pudo más y estuvo dispuesto a buscarla por su propia cuenta. Ese día, caminó hasta el punto de microbuses de la ruta 42, en la colonia Santa Mónica en Santa Tecla. Esperaba que ahí hubiera alguien que pudiera conseguirla por él. Dudoso, se acerco al encargado del punto de buses. Creyó que el sabría adónde ir y dónde conseguirla. “¿Mira vos no sabes dónde puedo conseguir marihuana?”, le preguntó. Éste le aconsejo buscar a los “bolos de la esquina”, que como siempre se encontraban al final de la cuadra del punto de buses. Jorge, camino hacia el grupo de borrachos que ahí se encontraba y preguntó: “¿Quién me puede ir a comprar a la marginal?”, casi al instante, uno de ellos le contestó: “Sí, yo voy, pero me das un dólar”. En esa ocasión Jorge le pidió que comprara $5 solamente. Mientras Jorge esperaba, el borracho se perdía entre las champas de la marginal, que son visibles desde el punto de microbuses. No tardó mucho en regresar, al parecer él sabía bien donde y quien la vendía. Jorge por fin logro completar su primera compra. “No tuve que entrar a la marginal, ese lugar le da miedo a cualquier sobrio que no viva ahí”, comentó. Luego de la compra se dirigió a su casa. “Generalmente, cuando la fumo tengo todo planeado, pongo música, apago las luces y me relajo” De una forma muy original, Jorge se dispone a fumar la marihuana, toma papel aluminio de los que usualmente encuentras en la cajetilla de cigarros, la dobla a la mitad, la enrolla, arquea uno de los extremos y le da forma de una pequeña pipa. Según él, así se evita el olor tan característico de la marihuana quemada. Algunos de sus amigos también consumen, pero él prefiere hacerlo solo y en su casa. “Sí, ya me ha pasado; en una ocasión cerré los ojos y veía luces azules, moradas, verdes y rojas”, comentó al consultarle sobre sus experiencias con el consumo. “Eso que te da sed y hambre, es verdad, porque a mí ya me ha pasado”, agregó. Asegura tener el control en su consumo: “Sé cuando debo de hacerlo y cuando no; pero este tema no lo comento con todo el mundo debido a los prejuicios que las personas pueden tener”. Como muchos de los jóvenes entrevistados, no considera que fumar marihuana sea malo, para él todo es bueno siempre y cuando se haga con moderación. Desde aquella ocasión siempre manda a comprar la marihuana; intenta no arriesgarse a ir solo, porque él sabe que son lugares muy peligrosos. Usualmente, el lugar en el que compra es el mismo; aunque sabe que en Santa Tecla existen muchos lugares en donde se puede conseguir esta droga pero por cuestiones de seguridad él prefiere seguir adquiriéndola de esta misma manera.
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Una pregunta, con una posible respuesta




“Porque todo lo que es nacido de Dios
vence al mundo; y esta es la victoria
que ha vencido al mundo, nuestra fe”
1° Juan 5:4




Este ensayo nace con la aspiración habitual del descubrimiento de la verdad, frente al cuestionamiento de la fe y de la ciencia. Ante la incertidumbre de qué creer y a quien créele.

Como ser pensante, el ser humano se vuelve dependiente de la búsqueda de un ser espiritual mayor, lo cual le lleva a elaborar un ser supremo, lo que sería la solución predilecta a su búsqueda. Otros dependerán de la mera búsqueda de la realidad.


Como agua y aceite, así se muestra el escenario de una relación conflictiva, entre la ciencia y la fe religiosa. Rodeadas de un aprieto exclusivamente ideológico, estas parecieran encontrarse en una batalla constante. Los científicos y filósofos se muestran escépticos ante la creencia de un dios todopoderoso, creador del mundo y de quienes lo habitan.

Y como era de esperarse, los creyentes y la iglesia se muestran aprensivos ante la verdad absoluta que ofrece la ciencia. ¿Quién tendrá la razón?

Por su propia cuenta, ninguno ha podido imponerse sobre el otro. La ciencia contemporánea sigue pensando que la fe es innecesaria, llegando a tacharla, en ocasiones, como un impedimento para el desarrollo del ser humano. La iglesia por lo contrario, sigue pensando que la Santa Biblia es la que proporcionara la respuesta perfecta a todos sus problemas, evitando así, una investigación o un resultado que determine lo contrario.


Con un tinte un tanto irónico, Mariano Artigas, sacerdote y filósofo español, plantea una realidad muy distinta en “Ciencia, razón y fe”, uno de sus libros más recientes. En este, expone una relación paradójica de dependencia entre las partes y expone que realmente no debería existir un conflicto sino un aporte de ambos hacia la búsqueda de la verdad.


Un concepto comprensible y de alguna manera muy conveniente, a sus creencias personales. En este caso, en particular, la ciencia contemporánea dependería del cristianismo más de lo que muchos podrían deliberar. Grandes pensadores, genios y filósofos como Copérnico, Galileo, Newton y Keplers, conocidos como grandes bases de la ciencias actuales; representan una sátira, ya que estos mismos también fueron distinguidos por ser cristianos convencidos.


Cargado con una fe notoria, Artigas nos expone hechos muy convincentes sobre la que él llama “la historia real”, como una contraposición a la historia del origen de la ciencia planteado por Carl Sagan en su serie cosmos.

<<>>1, planteaba Sagan.

Apoyado por pensamientos como el del astrónomo y matemático Johannes Keplers, Artigas explica que las ciencias no habrían logrado ser posibles sin el deseo de un ser supremo. <> , citaba a Keplers.


Artigas no solo apoya la idea de Keplers sino también cuestiona la fiabilidad de la ciencia, tildándola de no ser autosuficiente y de ser omnicomprensiva.


<<>> , explico Artigas refiriéndose a fiabilidad real de la ciencia.


La existencia del espíritu y su unión con la materia es otra de las pruebas presentadas en el texto. En este fragmento el autor revela que la ciencia no es capaz de comprobar la verdad de lo que él llama como “una unión misteriosa” entre la materia y el espíritu.


Artigas nos presenta un concepto nuevo de la ciencia, y prueba sus convicciones al acusar a los pseudocientíficos que creen tener la respuesta a todo. Recordándoles que incluso aquellos indiscutibles genios fueron capaces de admitir que eran parte del descubrimiento de la verdad, no de la sumisión de ella.


El autor expone un tema muy complejo, pero al mismo tiempo muy común. Una problemática que enfrentamos todos los seres humanos, el de determinar quiénes somos, qué somos, en qué creemos.


Este concepto se perfila como una opción más a tomar en cuenta, en la cual ya no sólo se habla de dos instituciones separadas sino de una, poseedora de una mente abierta y libre. De una fe y de una creencia.

domingo, 30 de mayo de 2010

VIDA...

La vida es un triangulo,
un circulo y un cuadrado;
tiene forma y no la tiene,
tiene hambre, tiene sueño.

Tiene un corazón que palpita,
tiene frio y tirita;
tiene sueños que le excitan.

Tiene una boca que se expresa,
que saborea y que mastica,
y un ojo que entre lagrimas se explica.

miércoles, 20 de enero de 2010

Relativo a la ética


“La vida es una buena obra de teatro con un tercer acto mal escrito” esta es una de las frases celebres del periodista y escritor Truman Capote. Empapado de frescura e ironía, Truman trabajó en realizar uno de los libros más influyentes en el área periodística de Norteamérica. “A sangre fría” le brindo a Truman un éxito inesperado.

Es cuestión de lógica entender que detrás de cada escrito, paralelamente, se traza una historia que relata el inicio, el proceso y el fin de la edición del mismo. Para Capote la historia de la edición, de este libro en particular, no fue una linda y encantadora experiencia. Truman, debió involucrarse hasta el punto de comprometer su ética al establecer una relación más allá que la de un periodista y un entrevistado. En el afán de conseguir la información necesaria, él decidió introducirse de una manera maliciosa, jugando con sus interrogados.

De una forma muy traviesa, engañosa y hasta aventurera, Truman se involucro con los personajes de manera más personal, consiguiendo la confianza necesaria para que nada quedara en secreto. Es aquí donde nos preguntamos si esta profesión tiene límites, y si los tuviese, es esencial respetarlos.

Entendemos pues, que la labor del periodista es investigar e informar, pero acaso esto le da la autoridad para engañar y manipular solo para conseguir una nota. Nos vamos encontrando, entonces, con que la ética se vuelve en una característica opcional para el periodista, la moralidad y el sentir humano van desapareciendo.

Es incuestionable el éxito y el valor de un escrito, pero al mismo tiempo se pone en juego sentimientos y pensamientos ajenos a los del escritor. Casos como el de Truman nos hacen reflexionar en las virtudes y decadencias de esta profesión. En si la búsqueda desesperada por una nota nos hace capaces de cualquier cosa. Es ahí donde descubrimos que el periodista no practica la ética sino algo relativo a ella.

martes, 26 de mayo de 2009

Sentimientos que provocan lágrimas…


Sin gracia y en silencio, un año más pasaba a ser parte del recuerdo, pero aquel que iniciaba era diferente. Esta vez mi madre no estaba presente, mi hermano decidió que era primordial tomar una siesta. Se lo perdieron, el momento más grande, se lo perdieron. Solo quedaba ella, mi abuela, ella que nunca falta. Es su culpa. La oscuridad acompañada por las luces de 12 velas, con un canto sin eco. Debía derramar lágrimas, pero llegaba mi turno de apagar las velas. Ella siempre tiene la solución. Me pidió que no llorara, que ella tenía algo para mí. De su armario saco una caja, la puso sobre la mesa, me pidió que la abriera. Y lo hice.

En esa caja encontré mi escape, un teclado muy pequeño. Era de esperarse, mi abuela y su adicción por el sonido que provocaban las pequeñas teclas. Inmediatamente me pidió que lo tocara. Mis pequeños dedos acariciaron las teclas, el sonido era envolvente, provocando la sonrisa de mi abuela. Los dedos me temblaban, y el corazón saltaba al compas de cada melodía.

Interesante sentimiento, las horas pasaron como solía pasar el viento. Un pequeño libro y una gran curiosidad se volvieron mis aliados. Tardes y noches dedicadas. Todo valía la pena. Hazañas incomprensibles, mis dedos se movían sin pedir permiso, el corazón danzaba sin vergüenza. Mozart y Beethoven tocaban sus sinfonías.

A pesar de que estaba sola, quería saberlo todo, quería entenderlo todo. Pero la pasión pudo más que la inteligencia. No quería detenerme a pensar que era un corchete o lo que significaba un compas, era de menos el papel que jugaban las notas musicales.

El tiempo fue pasando y yo fui creciendo, maldita adolescencia incomprendida. Los días pasaban y el teclado se quedaba sin sonido. Ahora otras cosas me parecían interesantes. El teclado se empezaba a llenar de polvo. Esos días se convertían en semanas, esas semanas en meses y esos meses en años.

Así fue hasta hace un año. Cuando me hirvió la sangre, los celos invadieron mi mente. Era mi querida prima, recibió esa misma caja. Absurdo pensamiento ¿Quien me creía? Si yo tengo la culpa, yo lo olvide.

Ahora el pequeño teclado ya no funciona, sus teclas ya no suenan, mis dedos ahora me responden. La pasión ha regresado, pero ya no lo tengo. Hice una propuesta loca, pedí una nueva oportunidad. Converse con mi madre, esperaba que ella comprendiera. Pero como lo haría si ella nunca se dio cuenta. Obviamente su respuesta fue no ¿Porque gastaría su preciado dinero en un teclado?

Ahora recuerdo esos sentimientos, aquellos que provocaban risas y una danza maliciosa al corazón. Ahora ya no son más que sentimientos que provocan lágrimas de impotencia. Pero no me resigno a no tenerlo, no lo he de olvidar de nuevo. Esperare con ansias nuestro nuevo encuentro.